En
una noche sobre la una y media de la madrugada fue parado por una patrulla de
la Policía Local un hombre al verle que conducía su coche por zona peatonal y
luego en dirección prohibida. Al realizarle el control etílico el resultado fue
de 0,84 miligramos. Parece que tenía que conducir un tren de cercanías entre
las seis y media y las siete menos cuarto de la mañana siguiente. De manera que
no le habría desaparecido la influencia alcohólica en su organismo aunque
descansase, como comenta la patrulla, el tiempo que faltaba para la salida del
tren. Por ello, al advertir los integrantes de la patrulla de policía al jefe
de estación de lo ocurrido, el maquinista fue apartado del servicio y ya no
pilotó el tren. Se buscó inmediatamente a un sustituto que ocupase su lugar.
Y de estos casos son muchos que se escapan de la justicia a diario. Cabe mejor imaginar que sean pocos los irresponsables que sean capaces de esta acción criminal contra las personas que inocentes se fían cada día...
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